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El ingeniero Wilfredo Huayta Nuñez, paucino y personaje recordado por el pueblo de Pauza y que llegó a ser Ministro de Energía y Minas durante el Gobierno del presidente Alan García, fallecido ya, escribió a la “Lira Paucina” en julio de 1975 sobre las páginas del “Libro Rojo” de don Jacinto Pebe, libro donde se guarda los mejores pasajes de la vida musical de don Jacinto y su Lira.

 

A la “Lira Paucina” en sus Bodas de Plata

Por Wilfredo Huaita Nuñez

“Lira Paucina” sello “Odeón”, carátula policroma y sugerente del actual terceto que hace vibrar el alma paucina, el alma nacional amante de su auténtico folklore...

“La Lira Paucina” un conjunto que crea y conserva el folklore, en la pluma inmortal de José María Arguedas, haciendo la semblanza cabal de Jacinto Pebe, Jaime Guardia y Luis Acuña, para terminar diciendo: “Artistas de oro vivo e incorruptible los de la Lira Paucina. Quienes pueden hablar en quechua con ellos alcanzará a conocer el paraíso originalísimo que aún es nuestro profundo país”.

Plaza de Armas de la ciudad de Pauza. Se celebran las fiestas del Apóstol Santiago en Pauza. Escribe el Dr. Isaías Huaita Rojas, con pinceladas históricas y remembranzas inmortales de las fiestas del “Viejo” querido.

Es una trilogía que antecede estas breves palabras que a guisa de prólogo pergeñaré en las blancas hojas, dejadas expropeso, por la gentil benevolencia de Jacinto Pebe, para que diga “algo” antes de presentarnos el hermoso cofre de los tesoros musicales de Pauza. Desfilarán luego la histórica fotografía del cuarteto de cuerdas “La Lira Paucina” que publicara ”Ultima Hora” en 1951, de este Conjunto fundado el 1° de Enero de 1950 y que tras 25 años de brillante y proficua labor artística es ya toda una institución nacional, es el alma paucina hecha canción es efluvio de amor, es lágrima, es suspiro, es alegría, es ternura, es esperanza y es recuerdo.....

En efecto, al recorrer sus páginas hasta hoy escritas desde la página 1 con el hermoso huayno “Parinacochas”, “tierra de mis ensueños”, que como blasón heráldico exhibe la belleza de ese retazo de Patria querida, hasta la página 207 “Ay mi suerte” canción triste donde nos interroga filosóficamente “cual será el fin de mi vida...” en esa hermosa antología del cantar paucino, vemos discurrir toda la epopeya de la vida paucina y cronológicamente los hitos luminosos de la brillante carrera artística de la Lira Paucina.

No sé cual admirar más: si el tesón y perseverancia en la lucha por mantener este conjunto musical con sus abnegados integrantes, cosechando con modestia sin altanerías ni falsos orgullos triunfos en el País y en el extranjero; o la paciente devoción puesta en atesorar, buscar, rescatar del olvido las dulces y tiernas canciones que entonaron nuestros padres en ese bello jardín florido de la patria chica, para retomar el hilo siempre eterno de la inspiración y crear nuevas melodías, nuevas canciones con que alimentar el alma siempre nuevo de la nueva vida paucina.

Permítanme por eso, para los que tengan la dicha de recorrer sus páginas en alas de la música, para los que fatigados en el trabajo diario de la lucha por la vida quieran un remanso de agua cristalina donde saciar su sed, o quiera aprisionar una lámpara de luz para las tinieblas de sus penas, o quieran cubrir con lágrimas los deshojados pétalos de sus ilusiones muertas caídas del corazón, o quieran dulce y tiernamente depositar un beso de amor en el titilante guiño de una traviesa estrella al amanecer cual si fuera la tierna o dulce mirada de una linda enamorada; para los que buscan un alma en su camino, para los que beben del pasado las dulces remembranzas del ayer, para ellos, digo, permítanme contarles brevemente la trayectoria de esta inmortal “Lira Paucina”; y luego, con ellos adentrarnos en el coro celestial de nuestras canciones paucinas...

Un primero de enero de 1950, Jacinto Pebe Pueyrredón, reúne a su hermano Julio, ambos de Pauza, a Mateo Hermoza, del Cuzco, a Luis Nakayama Acuña, de Apurimac, en una casita de Magdalena del Mar, Leoncio Prado 951 y actuando de Secretario su cuñado Arturo Franco, fundó el conjunto “La Lira Paucina”. Ya en 1938 Jacinto había actuado en el conjunto Vivanco y después en la Compañía Imperial Inty. Ahora quería que a través de las ventanas de cuerda de su lira se asomara el alma de los hombres y mujeres del Perú vernacular. Rápidamente se hace conocido en el mundo artístico nacional y en 1951 los vemos actuando en Radio Nacional con gran suceso.  En 1952 se incorpora Jaime Guardia como charanguista, aportando su concurso para consagrarse como “el mejor charanguista del Perú”, juicio popular citado por Arguedas.  Por razones de trabajo se aleja Hermoza, como después en 1959 lo haría Julio Pebe.

En un certamen promovido por Radio Nacional en 1953, La Lira Paucina ganó medalla de oro, diploma y un contrato de 3 meses, sobreponiéndose a 73 conjuntos folkloristas. En 1954 conquistan el trofeo “Inca” en el Coliseo Nacional; en 1955 el Coliseo Luna otorga un diploma de premio; igualmente conquistan otro diploma del Ministerio de Educación que luce en el local del “Círculo Mutuo Pauza”; otro diploma de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos que como trofeo sentimental obsequió al Concejo Municipal de Pauza; otros diplomas del Concejo Departamental de Ayacucho y de la Prefectura de Ayacucho; una Medalla “Flor de Canto” y diploma otorgado por la Asociación de Folkloristas y sendos diplomas de Instituciones de los pueblos hermanos de Oyolo, Colta , del Sport “Sarasara”, etc., son como palmas que se tributan al vencedor.

En 1955 actúan en Radio Central, Radio San Cristóbal y luego incursionan en el acetato  para alegría de sus miles de admiradores; comienzan a grabar discos para el sello “Odeón”, siendo su primer 75 el huayno “Parinacochas”.  El primer long play es “Lira Paucina” (LD-1343), cuya carátula abre este álbum.

Para lanzar el segundo long play con el título “Ayacuchomanta” tiene que reunir a otros artistas de Pauza como Néstor Canales, Fidencio Escobar (“El Chuso”) y aprisionar en sus surcos desde la emocionante marcha del Patrón Santiago hasta las bucólicas huaylías de Casiri; tres hermozos discos de larga duración se suman a estos primeros éxitos: “Jardín Paucino”, “Lo mejor de la Lira Paucina” y “Dulce Despertar”; sucesivamente graban alegres 45 r.p.m.  y creo no exagerar  al decir que más de 70 discos hacen la felicidad de tantos amantes de la auténtica música nacional.

Ya artistas consagrados se presentan en los canales de televisión y son contratados por TV Canal 5.

La Lira Paucina  es solicitada por instituciones regionales, culturales y artísticas para resaltar lo bello de nuestro folklore y los periódicos de la capital dan abundante información.  En 1964, la Casa de la Cultura realiza la actuación central del Día del Indio presentando a la Lira Paucina que ejecuta piezas musicales ayacuchanas, las que son analizadas e ilustradas por el Director de esa Casa, Dr. José María Arguedas.

Ese año Jaime Guardia pierde su charango olvidándolo en un taxi y a través de Ultima Hora pide se lo devuelvan a Leoncio Prado 951, Magdalena del Mar, porque dice “Mi charango es todo para mí...”

Siguen los éxitos del trío folklórico “Lira Paucina” dice La Crónica, conjunto que está catalogado entre los primeros en la especialidad de folklore (1964)

Enero 19 de 1965, la “Lira Paucina” viaja a Santiago de Chile especialmente invitado para que represente al folklore peruano en las celebraciones de la  Semana Universitaria de Santiago, gracias a la ayuda de la Universidad N.M de San Marcos; van acompañados de dos bailarines para hacer demostraciones de la "Danza de las Tijeras”.

La Universidad Federico de Santa María de Valparaíso, es el escenario de sus grandes triunfos internacionales.

En 1965, Jacinto Pebe cumple sus bodas de plata artísticas, recordándonos una nota de Ultima Hora que desde sus años mozos  intervino filmando cortos en las películas nacionales “El Gallo de mi Galpón” y “Miedo a la Vida”.

Jaime Guardia recibe propuestas para brindar en el extranjero recitales de charango; luego es contratado como Asesor del Dr. Josafat Roel Pinedo, Jefe de la Sección Folklórica de la Casa de la Cultura.

En enero de 1967 destacan en Venezuela la autenticidad del arte folklórico peruano, pues en San Cristóbal, Táchira, Venezuela, con el III Festival Internacional de Folklore, saludan a la Lira Paucina, como la única que “presenta el folklore en su propia versión artística, es decir, sin mixtificación o adulteraciones”; y en esa tierra de Bolívar fueron los peruanos los únicos que merecieron ser considerados para un programa de “Venevisión”, la más importante organización de TV de Venezuela, donde en vez de 8 minutos programados, a pedido de los propios productores de la mencionada organización, actuaron media hora.

En marzo de 1967, concurren al Festival Bolivariano de la Plaza Venezuela, donde la “Lira Paucina” tras su brillante presentación, rinde homenaje al Libertador con la oración en quechua pronunciada por Jaime Guardia, al Padre Bolívar, según nota de “El Universal de Caracas” mientras el orador con los ojos cerrados o fijos en el pedestal, pronunciaba palabras incomprensibles para los venezolanos, pero en su tono y conmovedoras inflexiones, expresaban el dolor y la esperanza de una raza que lucha por alcanzar los niveles más altos de superación”.  Así, en el milenario lenguaje quechua del pueblo del Perú, una voz paucina era el grito de rebeldía y esperanza lanzado al pueblo indoamericano en la tierra del Libertador.

La Crónica saluda al folklore ayacuchano, destacando a los artistas Tani  Medina, Gaspar Andía Fajardo, Florencio Coronado, Moisés Vivanco y la “Lira Paucina” como a “tres parinacochanos de estirpe vernacular como el Incahuasi en cuyas aguas se refleja el gran Sarasara”.

César Lévano, en “Caretas” glosa la triunfal carrera artística de estos tres cultores de la música que hizo llorar a Arguedas, quién dedicara su libro “Todas las Sangres” a “Jaime Guardia, de la Villa de Pauza, en quién la música del Perú está encarnada como fuego y llanto sin límites”, evocando al gran amigo desaparecido. “Como no se iba a emocionar el cholo (Arguedas) escuchando a la “Lira Paucina” que canta estremecidos yaravíes serranos, wayllachas carnavaleros y huaynos antiguos en que arden amores con ternuras de indios y pasiones de españoles y grandes angustias de universo”.

Y al finalizar su glosa César Lévano dice – estando en Moscú, escuchar música peruana, principalmente las grabaciones  de la “Lira Paucina” era una mezcla de goce y tormento.  Cuando ocurría, todo mi  ser se estremecía por la nostalgia y el llanto”.  En una “Rapsodia” de su libro de versos, “Este y Oeste” se incluyen cinco líneas de Luis Acuña.

Llega la apoteosis de esta meteórica carrera artística, la “Lira Paucina” y el “Conjunto de Danzantes de Tijeras de Parinacochas” representan al Perú en el Certamen Mundial de Conjuntos Musicales Folklóricos, organizado por el Municipio de Río de Janeiro (Brasil) el 10 de mayo de 1970, en el escenario de Canal 6 de la Televisión Brasilera.  En este festival mundial intervinieron más de 100 conjuntos de todo el mundo.  El 13 de mayo, la Cancillería informa que los conjuntos folklóricos peruanos “Danzas de Tijeras” y la “Lira Paucina” lograron resonante triunfo en el Brasil.  Jaime Guardia, preside la Delegación Folklórica, enviada por la Casa de la Cultura del Perú.  Intervinieron numerosas delegaciones de Brasil, Checoslovaquia, Alemania, Israel y otros conjuntos  de Europa, Asia y América Latina.

El “Peruano” de 28 de mayo de 1970, informa que “el Perú obtuvo el segundo lugar y la Copa 70 en tan original concurso”.  Dicha copa se exhibe en la Casa de la Cultura.  En la competencia llevada a cabo en el popular Programa Blota Junior de la TV brasileña, la delegación peruana compuesta de 7 personas, obtuvo 402 puntos, después de Israel, y la siguieron Alemania Occidental y Checoslovaquia. Los Hermanos Chiara (Danzantes de Tijeras de Ayacucho) y la “Lira Paucina” fueron estruendosamente festejados por el público y el periodismo. Esta presentación consagratoria ante una teleaudiencia millonaria llevó al pináculo de la fama y la gloria a la música paucina y del Perú.

En 1970 viajan a la Argentina invitados por la Embajada de ese país para participar en la Exposición Panamericana de Ingeniería e Industria.  El trío integrado por Jacinto Pebe, Jaime Guardia y Luis Nakayama Acuña actuaron también en distintas salas de espectáculos, televisión de Buenos Aires y otros lugares de la Argentina.

En 1971, en Noviembre, se presentan en el Teatro Municipal de Lima, para demostrar el sabor de las melodías andinas a los visitantes de la reunión mundial “Grupo 77” que los aplaudieron y los felicitaron.

El 28 de enero de 1975, la Prensa de Lima, en un bello artículo ilustrado con dos fotografías de la Lira Paucina de Ayer y Hoy, recuerda que “Trío Lira Paucina” cumple 25 años de labor artística. Allí se evoca la historia triunfal  de este conjunto, recordando las palabras consagratorias de Arguedas: “La Lira Paucina continua y enriquece la tradición, le dá nuevos matices, crea, le imprime al folklore tradicional el alma de las generaciones vivas, el testimonio de lo que siente y anhela el hombre actual del pueblo”.

Y ésta es la obra del autor del yaraví “El Solitario” Jacinto Pebe, del autor del huayno triste “Madrecita Linda” Jaime Guardia y de esa segunda voz de quien dijera Arguedas “sin él el trío no alcanzaría el altísimo nivel artístico que lo ha hecho famoso”, Luis Nakayama Acuña, “El Chino” compenetrado plenamente de la vivencia paucina. 

Esta es la historia de la Lira Paucina, historia que todo paucino debe conocer y honrar, historia límpida y conmovedora, historia de triunfos lograda con esfuerzo, con amor, con lagrimas, con tesón y pundonor, historia paucina digna de ser escrita con el fuego abrasador del volcán Sarasara en los roquedales de nuestro suelo paucino; historia que hoy fulgura en el límpido azul del cielo parinacochano, cantando a los cuatro vientos los amores paucinos, sus esperanzas y sus ideales.

Rindo mis preseas y mi ferviente homenaje a estos magníficos hermanos nuestros integrantes de la Lira Paucina, en nombre de Pauza agradecido, en sus bodas de plata artísticas. Imploro la bendición del Apóstol Santiago, para que  los siga guiando por la senda del triunfo, y que los lauros que arranquen a la Victoria, formen una corona de siemprevivas para ceñir la frente altiva y señorial del coloso Sarasara, porque sólo a esa altura es digno de colocarse los triunfos de la “Lira Paucina”.

Ya no tengo fuerzas ni valor para glosar los cantos paucinos: en cada verso, en cada huayno, en cada canción hay un girón de mi vida que sangra y llora al conjuro del terruño. Por eso, perdónenme no comentar estas canciones de autor anónimo. No sé cuál es de ayer o de hoy; de la Lira o de mis abuelos; lo mismo dá; los interpretan tan bien y los crean con sabor a siempre que todo es eterno en la dimensión del alma, del espíritu y de la música.

En cada verso vive la historia romántica de nuestros abuelos o la tierna  pasión de nuestra juventud; o la serena esperanza del pueblo. Es la imagen rediviva y resurrecta del pasado de Pauza, es la imagen fulgurante de un futuro ya cercano con pan y libertad; es la canción de nuestras “vacaciones” escolares, de nuestras fiestas patronales, de nuestros “santos” memorables. Es el verso hecho vida fecundante, es el vaho amoroso de la tierra roturada en época de lluvia; es la tierra bendita, árida y polvorienta que engendra la papa y el maíz para sus hijos; es la madre tierra, es el sol, el nevado Sarasara; es el azul de un amanecer paucino; es el chasca lucero del alba; es la noche negra tachonada de estrellas...  Es el “ensueño en alas de la música”.  Es Pauza eterno de mi infancia; es Pauza de mis esperanzas. Es pasión, amor, tristeza; es un beso en flor; es la eterna primavera; es el pórtico de la gloria... Sus versos me dicen no hay cielo como mi cielo, su canto me dice no hay nada como mi Pauza.  Vida hecha canción, corazón hecho verso ... Todo esto se vive en la bella interpretación de la Lira Paucina, cuyos autores con amoroso cuidado rescataron para nosotros el tesoro de nuestros mayores y nos legaron esta herencia para nuestros hijos, colocándolos en este bello cofre de la antología musical paucina.

Mientras los arpegios arrancados a la Lira, pulsen las cuerdas de mi corazón; mientras las melodías tiernas de sus notas musicales hagan brotar lágrimas de mi alma; mientras sus yaravíes con el fluir de sus notas en lontananza como un collar de perlas que se desata, dejen correr las gotas de mi sangre, sabré que estoy vivo con alma paucina, por eso para seguir viviendo y consagrarlo a nuestro pueblo, pedimos los paucinos más canciones y más melodías a nuestra querida “Lira Paucina”.

 Lima, mes del Apóstol Santiago de 1975

 

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